Llueve… Y mi nostalgia se acompasa a su encanto…
Cuántas lluvias he sentido repiquetear sobre mi techo, tantas he visto acariciando las lunas de mis ventanas… Hoy, sentada en el mismo sillón, la vuelvo a percibir, y rejuvenece mi alma y se miman los recuerdos…mientras voy caminando la vida, van quedando retazos de ella en cada experiencia conmovida, un pedacito de mi esencia se va despojando silenciosamente, en aquel amor que no fue, en la risa de ese momento intenso de felicidad, en las lágrimas escapadas que mojaban las mejillas, cuando parí los hijos, cuando los vi partir…
Vuelve a llover… y junto a ella evoco, regenero la vida, y nos amalgamamos de nuevo, intentando volver con la memoria a cada lugar donde algo de mí se quedó, en la exuberancia de las pasiones, en lo intenso de las emociones, o en la audacia de los riesgos…, y por ello, como una ofrenda, me dio placer dejar siempre, algo del corazón.
Desde mi sillón, siento la lluvia, y ella tiene la cadencia de mis pasos retumbando aún por las veredas, huellas imborrables de mi marca por mi historia, intensa, desbordante, dolorosa, sosegada.
Cuántas tempestades recreando la existencia, o primaveras… o el dorado otoño con las hojas crujiendo en el camino, el deleite del invierno con el frío arañando mis cachetes, los leños crepitando en el hogar, calor reconfortando mi cuerpo, llamas ardientes reflejando mi rostro… rostro hendido de arrugas inolvidables…
Cuántas añoranzas se mezclan en su chapoteo, y sigo disfrutando lo maravilloso de esos ciclos, permitiéndole a mi alma despojarse cada vez. 
Atesorando mi centro, me acomodo en mi poltrona y una vez más me deleito y me dejo adormecer con el arrullo de sus gotas primitivas renovando mi espíritu.
Cuántas lluvias he sentido, cuánta vida voy vibrando… dejando que se lleve lo que quiera consigo….
Sue
