En el transcurso de mi vida, una de las expectativas que siempre anidaba imperturbable en el deseo, era viajar… Siempre esquivo al paso de los años, mi lugar siempre eran los andenes, aeropuertos o el portal de casa, despidiendo, diciendo adiós, hasta pronto, buen viaje!!
Ahí me quedaba…desesperanzada en el anhelo de ser yo la que partía..pero felíz por los que se iban..
Y así pasaron los años, sin pedir permiso, acumulando arrugas y falencias físicas..pero la esperanza no envejecía, perduraba en la memoria y en el anhelo…
Un mañana amaneció como cualquier otra, con la rutina del café y el orden del día, una de las cuales era hacer una pantalla conjunta con mis hijas que viven lejos y mi nieta Valentina extrañada siempre…mientras charlábamos sonaba de fondo el tema New York, New York, de Frank Sinatra y varias propuestas de viaje salieron al ruedo hasta que Natalia tira una fecha; 24 de agosto…y cayó la bomba…mamá prepará las maletas, partimos a Nueva York!!!
No reaccioné por varios y largos minutos, mi cerebro no absorbía la información y comenzó la increíble aventura, aunque creo que no tomé conciencia del maravilloso viaje hasta que estuve caminando hacia el avión…
Caos felíz, anotaciones, listas, ropa, investigar la temperatura, google ardía leyendo sobre los distintos lugares a visitar, tremenda ilusión de las compras por hacer, insomnio pensando e imaginando…y un corazón lleno de emoción…
Hacía todo acompañada por la incredulidad, por fin era yo quien partía!!
El día soñado llegó con todas las emociones acurrucándose en cada resquicio de mí, subir al avión, hacer el primer trasbordo, el control, (era muy gracioso sacarte hasta los zapatos), acomodarte en el otro vuelo sabiendo que al aterrizar llegábamos a destino…
Y pisamos Nueva York una hermosa mañana que se conjugaba con mis ojos asombrados y la realidad golpeteando mi corazón…estaba ahí!!
En la trafic que nos llevaba, poco me alcanzaba la mirada para atrapar todo,, respirando a todo pulmón, sintiendo el sol…y arribamos al hermoso Executive Hotel LeSoleil…sí, señoras y señores, era yo quien se registraba!!!!
Apenas dejamos las maletas comenzó la vorágine, primer evento, pasear por el colectivo de dos pisos que nos llevaba por Finacial District y con los piececitos inquietos, nos bajamos en Wall Street..primer almuerzo…mis retinas se agitaban sin descanso y mis estómago bailaba de felicidad por los gigantescos sandwiches que veía, (soy adicta a ellos)
Caminamos por East Side, tomamos nuevamente el colectivo de dos pisos y recorrimos Uptown, Harlem, Park Central, Upper West Side, luego nos bajamos en la calle 59 frente al señorial Hotel Plaza, volvimos caminando a nuestro hotel, no sin antes que mi ansiedad nos llevara a la única y mágica 5ta avenida!
Los escaparates brillaban, los íconos de la moda tantas veces leídos y vistos en revistas y desfiles de moda, me guiñaban cómplices en mi asombro ante cada modelo exhibido, mis pies gemían ante cada par de zapatos unos más sublimes que otro…
Nuestra agenda y planes ardían de impaciencia,
Time Square me sumergió en cada letrero luminoso y brillante como gemas, me sentía parte y protagonista de lo maravilloso de una espacio sin fin en su magnitud…
Era como sentir que cada parte de mí se disgregaba para amalgamarse a ese entorno tan mágico…
Como final de nuestro primer día hicimos el paseo nocturno en el colectivo que me presentaba Broklyn, el puente Manhattan sumiendo a mi alma de felicidad ante el paisaje plagado de efectos maravillosos y las estrellas compitiendo con cada lugar iluminado…Y así cada día me esperaban nuevas sorpresa y y maravillas…
Era una adicción sacarnos miles de fotos! y en el East Side una colección!, para no olvidar cada detalle de esas hermosas y señoriales casas con el fin de sentirte nuevamente parte de ellas al volverlas a mirar… luego en un giro Harlem, diversidad de personajes, , fascinación y alegría al hacer las compras y terminar el paseo con cantidad de bolsas que amparaban divinas prendas!
Como si fuera el túnel del tiempo estábamos en el esplendoroso Hotel Plaza en la 59, y aparte de la elegancia que te recibía…se conjugaban las ganas de plasmarte para siempre en algún rincón para revivir eternamente aquel hechizo … nos despertamos de aquel glamour descubriendo en el subsuelo un patio de comidas que alteraron las papilas gustativas y el hambre!!
Siempre como corolario el día tenía un final de fiesta, a medida que iba viviendo un lugar, un momento, me dí cuenta que al final del viaje no podría elegir un preferido..cada ocasión era inolvidable en sí…Pero puedo decir que conocer Brodway y vivenciar dos obras de teatro inigualables, un musical increíble, mágico!! The Great Comet… Y un drama, The Phantom Of The Opera… sinceramente no puedo explicar con palabras esos asombrosos espectáculos.. lo que significó poder experimentar en vivo y nada menos que en ese ámbito, esa experiencia artística sin igual, solo fue sentir, palpitar, embelesarme y palpar con todos los sentidos y el corazón esa experiencia mágica…
Por supuesto después del teatro era infaltable ir a la confitería Junior”S a comer los famosos emparedados de pastrami! Deliciosos!
De noche Nueva York cambia su rostro, se viste de gala, se maquilla y se convierte en la mas maravillosa de las anfitrionas para tu placer…no es posible deambular por cada rincón, bares y las innumerables opciones que te brinda..pero tuve la oportunidad de recorrer varias terrazas para disfrutar de tragos y buena música, pero la mejor fue la del Hotel Hyatt Centric Times Square en Bar 54, (piso 54), que puedo decir…maravilla total!!, hasta las palabras huyen de mí…no saben como expresar aquel disfrute…
No me alcanzarían las hojas para contar todo detalladamente… pero en cada paso había un lugar: Brodway, el puente Manhattan cruzar caminando el puente Brooklyn, imborrable experiencia, el Memorial de las torres gemelas, me produjo una honda angustia… y el paseo continúa…desplazando la pena y alejándonos de aquel recuerdo, nos sumergimos en la construcción futurista de Oculus, imponente! estación de conexión de trenes, ómnibus y ferrys…Continuamos a Century Twenty One, dejando lo vanguardista para vivir la realidad con un aquelarre de zapatos y carteras a más no poder!
Y así seguíamos…el mirador del Empire State Building una gigantesca ventana al cielo, para ir desde allí a Dizzy”s Club a deleitarnos escuchando Jazz…Aquel relax de música, entre amplitud de ventanales a la noche, nos cobijaba entre la luz tenue, los acordes y simplemente la felicidad de poder vivirlo juntas…
Otro día se perfilaba entre compras, el barco que nos acercaba en el paseo a la imponente Estatua de la Libertad, terminar la travesía marítima para pasar a a otro mirador del cielo, el Rockefeller Center y su mirador Top Of The Rock…cuánta grandiosidad desde esas alturas…casi, casi, sentirte cerca de Dios…
Luego, partíamos nuevamente, para no perdernos nada…de un lugar memorable a otro, ni sentía el cansancio.. ( y eso que mis 20 años quedaron allá lejos), y así nos sorprendía la noche caminando por Flatirons District para terminar el día cenando en Eataly, en la terraza de un bello restaurante donde el cielo era el techo…
Era un caleidoscopio…subte, Brodway, Dumbo, puentes, Manhatan, Brooklyn, museos, la bella y espectacular, Public Library, apabullante edificio histórico! la bellísima estación Grand Central, otro mundo admirable… Simplemente me sentía en una una extensa y embriagante película y yo la protagonista!!!
Hasta me regaló un día de lluvia!!!, me encantan…por lo tanto nos motivó para ir al Museo Metropolitano de Arte, MED, (aclaro que no quería ir..) lo cual me iba a arrepentir siempre! un recorrido que provocaba y alimentaba todos los sentidos…difícil expresar…hay que estar ahí, entre el arte, diseño y arquitectura…placer para el espíritu…salimos de allí en silencio, embriagadas, y recorrimos las calles entre paraguas de colores donde golpeteaba la lluvia que sonaba a música en aquel día gris…
Despidiéndome en mi diario de este viaje soñado, dejo para el final la experiencia más emotiva y esplendorosa…Tomamos el ferry y cruzamos Governors Island dispuestas a vivir y asombrarnos ante una fiesta más que sorprendente: Jazz Age Lawn Party que tuvimos la suerte que se realizara justo en la fecha que llegamos… no puedo describirlo sin sentir que no estoy siendo justa con la narración… la aventura de elegir antes de viajar la ropa de aquellos años 20 y su increíble moda del Charleston para aquella celebración, llegar al lugar y percibir que si existe un mundo paralelo, allí estábamos nosotras…transportadas a una época memorable…
varias orquestas sonando con la música de comedia y cabaret, las trompetas con sordina vibrando y acelerando el corazón…la gente y sus atuendos fantásticos, aquellas inolvidables canastas de picnic engalanando las mantas sobre el césped, mientras sus dueños se deleitaban con champagne…reviviendo en la añoranza de aquellos instantes la increíble oportudidad de disfrutar de una época alucinante…fuimos parte de ello…tan definivo y hermoso…
Quizás no pude contar todo…o nombrar todo…ojalá haya podido expresar más que nada, la profunda felicidad, emoción, asombro, incredulidad ante cada paso, cada día, en cada lugar en donde estuve y conocí, en lo que disfruté intensamente…no dejé nada sin experimentar…y me llevé todo…aromas, imágenes, instantes, sabores, emociones constantes y aprendizajes de un mundo inacabable y misterioso para volver otra vez…
Gracias mi querida Natalia…gracias por mi primer viaje imborrable!!!
Siempre seré un poquito Nueva York!!
SUE
21 de Abril 20