Pasaron dos años ya, que no fueron gratos para mí, vaga mi mente todavía entre horribles recuerdos que se mezclan a veces, con otros de risas y juegos. Me paso las manos por el rostro, tratando de ahuyentar los pensamientos que me llevan nuevamente a mi vida entre los muros de aquel internado.
Sacudo la cabeza, estoy cansada, me revuelvo en la silla en un intento por serenarme, busco otra vez el libro que estaba leyendo y que cayó de mis manos temblorosas…
Cierro los ojos por un instante y pienso si en algún momento llegará la liberación, es ¿obsesión o locura lo que me pasa?
Pero de nuevo es martes, oscurece ya. Me levanto sin poder evitarlo, y mis pasos me llevan inexorablemente por el camino del internado. Cumpliendo un rito me siento con la espalda pegada al muro que colinda con el patio, sentir el frío de los ladrillos me permiten unirme a cierta realidad, y espero… me estremezco, ya queda poco tiempo… cuando llegue ese perfecto instante silencioso en la noche, sé que una vez más escucharé claramente y sin consuelo el profundo clamor de mi propio llanto…..
Sue
16-11-2010
