PERTENECER….

Hoy mi vida se llena de remembranzas, estoy en la casa de verano de mi abuela Pepa, casa arraigada en un pueblo que ya casi se va quedando en la historia, pero inolvidable en su esencia. Me voy despidiendo a medida que recupero los recuerdos, allí viví los primeros amores estremeciendo mi piel, roces de manos furtivas en la matineé del cine del domingo cómplice de tantos encuentros, canciones entonadas en la galería en noches de lunas y cielos azules casi obscenos de esplendorosos. Recorro sus espacios y aún siento en mi boca el sabor del agua fresca de la vasija de barro, en la vieja cocina se quedaron los aromas de tantos manjares horneados. Como hilos invisibles de una gigantesca tela, entrelazándose, tejiéndose y cerrándose cada vez más hasta alcanzar el centro de mi alma, percibía la maravillosa calidéz, amor, risas y besos de mi abuela.
Ella no se fué para siempre, porque la familia la atesoró en su amor, y junto con nosotros la traemos una y otra vez a esta casa siempre engalanada de fiestas, asados o cualquier excusa que nos una en este motivo simple de compartir la vida.
Caminé en la nostalgia del recuerdo de su salón, de su jardín donde hacía años no estaba… tanto amor compensaba los recuerdos del pasado.
Estaba allí, comprobando de pronto que todos aquellos momentos hermosos de su vida, que había creído olvidados, resurgían con más fuerza, con más claridad que nunca y me llenaban el pecho de una emoción inmensa, mientras con ojos llorosos y manos temblorosas acariciaba cada mueble, cada adorno…Me senté en su sillón favorito y en el crujir de su balanceo la siento acariciando mis cabellos… Me uno a los demás acompasándome a sus voces y a los conocidos ruidos que nos rodean, ellos también son parte importante de esta casa, cada uno dejó parte de sí, de sus historias, sonidos de lágrimas, risas, secretos guardados, plenitudes silenciosas que nos aúnan también en esta despedida.
Ya la casa se va quedando sin voz, el piano enmudece, las paredes que cobijaron tantos sentimientos, se descascaran en la ausencia, las fotos familiares atrapadas en sus marcos me miran casi borrosas desde sus sitios preferenciales.
En el patio los árboles ya no cargan sus frutos y como adivinando el abandono sus ramas se vencen, como queriendo no mirar.
Hoy entré por ultima vez a una parte de mi pasado que fué importante en mi vida, vivencias que fueron parte de lo que soy, de lo que transmito día a día a los que amo, a quienes enseño lo que significa la importancia de atesorar los recuerdos, nutrirse de las historias compartidas en el amor familiar y entre amigos entrañables.
Hoy entramos todos por última vez, pero no nos despedimos, simplemente cada uno se lleva un pedacito de la casa de la abuela Pepa para atesorarla junto con la vida.
Me alejo por la vieja vereda de ladrillos desiguales, sintiendo en mis pasos los sonidos de tantos otros, miré hacia atrás…. Vendrán otras casas, otros espacios, pero en ningún lugar del mundo habrá otro lugar tan felíz como ese…

 

Sue

22-11-2010

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About suefalcon

Soy una escritora independiente, vivo en la ciudad de Salta, Argentina, la escritura para mí es parte de mi, una manera de expresar la vida, sentimientos, vivencias, la mejor manera de bucear en lo más profundo de mi alma... cuando conjugo las letras y las convierto en historias, relatos, me siento en el mejor de los mundos!! Simplemente amo escribir!!
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