SIN NADA EN EL PENSAMIENTO…

El abandono del amor la había vuelto loca, y el dolor de esa muerte en su alma la empujó a buscar desesperadamente, el secreto de la efímera felicidad.

Todos la querían ayudar. Entre susurros le contaban que en los amaneceres, de la mano de los noctámbulos tardíos, de miradas turbias y alcoholes desolados, podría encontrar la respuesta, pero cuando deambulaba en su busca la atrapaba la luz del día y todo se desvanecía… La desilución la empañaba cada vez que no la encontraba, hasta que de nuevo alguien le susurraba que el secreto lo tenían los vagabundos, dueños absolutos de veredas y umbrales oscuros. Se decía que eran los más creíbles, pues noche a noche recorrían la ciudad preñada con miles de historias y cuando dormían se las guardaban en los bolsillos para esparcirlas al viento junto al amanecer.

Ella corría confiada, pero en las calles sólo había papeles y hojas acurrucadas en los rincones.

Se fué volviendo transparente en el anhelo y la impotencia, y se recuperaba  de nuevo siguiendo otro rumor que había oído, de que la verdad la tenía el panadero del barrio, aquel que a las 4 de la mañana se levantaba para comenzar su danza mágica entre las masas para los primeros panes, azúcares y mermeladas o enredado entre los arabescos de las tortas de cumpleaños…

Casi recuperando un poco sus colores entre tanto aroma reconfortante, silenciosa se apretaba entre los clientes tempraneros y de los otros… los de solemne antiguedad.

Esperaba y esperaba… hasta el pan, rancio se volvía. La respuesta nunca llegaba y el panadero la abandonaba sin piedad.

Ya sin fuerzas que la sostuvieran en el intento, aparecía a veces aferrada en las vidrieras. Ella afirmaba que los maniquíes cobraban vida y les hacían morisquetas develándole el enigma que desesperada, no lo entendía…

Nada le quedaba, fué transformándose en los incoloros aspectos de la vida, y se le desprendió la juventud, quedándose quieta, liberándose de su pena, dejando que el secreto la alcanzara, y desapareciendo hasta convertirse en él…

Se atreven a decir los más osados que suelen escuchar el susurro del secreto, jugando, colándose por los zaguanes, o adueñándose de las calles, sentarse en los bancos de plazas aún adormecidas, trepando por las azoteas y hasta a veces se queda colgado en las farolas de las esquinas…

 

Sue

08-11-2010

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About suefalcon

Soy una escritora independiente, vivo en la ciudad de Salta, Argentina, la escritura para mí es parte de mi, una manera de expresar la vida, sentimientos, vivencias, la mejor manera de bucear en lo más profundo de mi alma... cuando conjugo las letras y las convierto en historias, relatos, me siento en el mejor de los mundos!! Simplemente amo escribir!!
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