Las llaman obsesiones, con O mayúscula, con o minúscula, a veces la nombran, otras las susurran y hay quienes ni siquiera se atreven a decirlas.
Ella no la esconde… está amalgamada a sus instintos, crece junto a la imaginación, dramática, se rebela hasta el final.
Es su demonio agazapado, demonio de placeres insatisfechos y perversos. Nunca la confiesa, solo la bautiza según lo que su cuerpo le exige. A veces desesperadas inocencias entre goces vulgares de groseros apetitos, o lujurias abnegadas escapando a borbotones sin control.
Están encadenadas a su necesidad primaria, a sus ojeras derrumbadas de deseos, sumergidas en tentaciones que se embellecen en el contraste con la sublevación de su alma.
En el terciopelo conjugado de sus noches, se acomodan entre medias de seda acariciando los muslos temblorosos, ensamblando la exitación acompasada a la sutileza de los tacones altos, creando el juego peligroso en la sensualidad de la estampa.
Es su mar… zambulléndose atrapada en la seducción de sus pasiones, sirena aspirando sus entrañas de moluscos y arenas ardientes entre horizontes orgásmicos…
Salobres sabores, olores recreando innombrables impulsos de los cuerpos explorados…
En sus necesidades intensas y junto a sus vacíos quebradizos, se engalana con ropajes íntimos, para sentir que la creación de ese mundo, la cerca, en espacios construídos desde su centro abriéndose reveladora a lo prohibido, lo secreto.
Sin eso solo es una existencia muerta, animal, insoportable, existe para nutrirse en ella… en su obsesión sin nombre…
Sue
08-11-2010

Palabras sensitivas, despietan los instintos …. hermoso Su!!!
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Gracias Clara, ese escrito soy toda yo!!! besos
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