Hoy, recordando mi niñez y a los Reyes Magos, tengo ganas de hablar de las ilusiones, que palabra, ¿verdad? ¡¡QUE PALABRA!! Yo creo que encierra el universo entero, quien no se levanta cada día y no tiene una ilusión por algo, aunque sea una pequeñita… Pero la vida nos va pasando a todos en una vorágine en donde los días y los meses se nos van de las manos y ya no tenemos tiempo de nada, menos de recordar que es la ilusión.
Esta tecnología tan maravillosa, pero tan fría a la vez, nos hace adaptarnos a una manera de comunicación y de información casi todo a través de una pantalla ,y cada vez menos desde lo humano, entonces perdemos un poco la magia de lo antiguo, de las vivencias más arraigadas en lo familiar, de sobremesas largas de charlas y de historias. Así, sin darnos cuenta, vamos quitándole a nuestros hijos el derecho del asombro, de soñar, porque ya nos parece pasado de moda, para qué inventarles una historia sobre los Reyes si todo está aquí y ahora… si todo lo buscamos en google, no en la vida. Por supuesto en mi época, cuando fuí madre, no había internet, ni celulares, ni tanta cosa tecnológica, pero aunque hubiera sido así, a mis hijas no les hubiera quitado la emociòn de permitirles transitar por ese camino de fantasìas de la niñez, y así lo hice, a pesar de los amiguitos sabelotodos que intentaban robarles la magia de los Reyes, incluso entonces ya los padres salían a comprar los regalos junto con los hijos, recuerdo que los veía y me producía mucha tristeza y rabia. Cómo podían dejar de vivir el entusiasmo de acompañar a los pequeños a buscar el pastito y el agüita para los camellos!!! Irse a la cama apretando los ojos para dormirse y no tentarnos de abrirlos para espiarlos, no fuera que desaparecieran sin dejarnos los regalos, caer rendidos al final por el sueño con esa imagen grabada en las retinas de esos maravillosos tres Reyes Magos llegando a nuestra casa en esos enormes animales, sintiendo el golpetear de nuestro corazón al imaginar lo que nos dejarían en nuestros zapatitos… ¡¡Qué nostalgia!!…me encanta la nostalgia, no podría vivir sin estos recuerdos, sin estas sensaciones que aún percibo en mi alma a pesar del tiempo transcurrido. Aún hoy, que mis hijas son adultas, todos los años ponemos los zapatos, aunque no estemos juntas ese día, y los Reyes llegan… siempre… de eso se trata la ilusión, de tenerla junto a nosotros no importa el motivo, simplemente no dejarla ir jamás. Para mi es una tradición que continúo con ellas, porque mi padre lo hacía con nosotros, y son invalorables aquellos momentos de mi infancia y lo son aún en mi adultéz… Cuando mis nietos lleguen a mi vida, van a tener una abuela que los hará vivir la sensación de la textura de un libro en sus manos, el crujir de sus páginas mientras les cuento una historia, dibujaremos muchos Papá Noel de largas barbas blancas, y lo buscaremos en los cielos a ver si vemos su trineo, ni hablar de los Reyes… Y a pesar que ya no queda mucho por descubrir, inventaré una caja donde guardaré todos los secretos maravillosos de la vida, para que al abrirla con mi llave mágica, ellos y ellas se sumerjan en lo bello de creer, deslumbrarse, de descubrir, de inventar… Regalarles la simpleza de permitirles dejar volar la imaginación….
Sue
06-01-2011

¡Me encanta! ¡Me encanta! ¡Me encanta! ¡Me encanta! Desde acordarme de la magia que siempre nos hiciste vivir con Papá Noel y los Reyes, hasta cuando hablás de lo lindo que es tocar un libro, mirarlo, pasar las páginas…Totalmente de acuerdo hay un mundo divino afuera de lo virtual y ¡qué suerte que me tocó vivirlo!
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